Latidos de afecto y dulzura gracias por su visita.

sábado, 26 de diciembre de 2009

¿ MATAS O PATAS ?

Mientras disfruto estas festividades decembrinas, este chaparrito (Yugui) hace de las suyas.



LES DESEO A TODOS MIS AMIGOS BLOGUEROS UN HERMOSO AÑO 2010,

Y QUE TODOS SUS SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El Aguila que cae ( 1 ra. parte)



EL AGUILA QUE CAE.

Mi tío era alto, de una estatura de más o menos 1.80.
Manos finas, pómulos salientes. Ojos grandes, de un verde impresionante, cejas delgadas, orejas grandes, despegadas de su cráneo, pelo negro, ralo, a lo relamido, ayudado por abundantes porciones de brillantina, ya sea de la Glostora o de la Palmolive.
Con una boca, de labios muy gruesos, siempre rojos, de un rojo quemado, que parecían en ocasiones morados.
Al sonreír, mostraba toda la dentadura, hasta la encia.
No se que me daba más miedo, si cuando me miraba colérico, o cuando sonreía.
Por lo regular, lo hacia al hacer maldades, como cuando la noche, en que estando tomando con unos compañeros de parranda, llenó una botella de cerveza, de las que tienen el vidrio obscuro, de orina espumosa, la llenó. Y se la dió a beber, a un cuate de él, que andaba tan burro, que ni cuenta se dió.
Y mi tío reía, solo sus dientes blanquísimos lo denunciaban.
De su garganta, no salía el ruido de la carcajada genuina, se quedaba oculta, detrás de su protuberante manzana de Adán.
Su piel, era delgada, se notaban sus venas gruesas, latiendo, su piel muy morena.
En la frente, le surcaba, desde el inicio del pelo, de manera perpendicular a la parte media de los ojos, una gran vena, gruesa, que cada que se exaltaba, le latía de manera peculiar.
Aunque no te regañara en ese momento, con sólo su mirada, y esa vena que se dilataba, tú ya estabas por enterado, que estaba muy enojado.
Era el 5° hijo de mi abuelita materna, producto de un breve romance.
Ya había enviudado la abuela, cuando sin saber porque, toco el amor de nuevo a su vida, y nació el tío Urbano.
Luego, luego, se arrepintió mi abuelita.
El padre del crío era casado, oriundo de Alvarado, Veracruz, ya tenía otros hijos, y vivía con su familia. En su ciudad natal.
Solo había venido por un asunto de trabajo, a este rancho.
Mi abuelita, antes de marcharse el forastero, terminó por lo sano esa relación.
Llego mi tío en el peor momento.
Mi abuelita trabajaba en las casas.
Se iba, y le dejaba a su hija mayor, la de 12 años, el atole preparado, para que se lo diera al bebe.
Los vecinos, le contaron, que la chicuelina, se salía a jugar todo el día, traía al bebé, como si fuera un muñeco, que donde quiera lo acostaba, y cuando el hermanito lloraba de hambre, al darle su mamila, el atole, ya hacia hilos de lo agriado.
Consiguió otro trabajo, donde pudiera llevarse al bebe, era un estanquillo, de periódicos y revistas.
Ahí, lo tenía, en una caja de reja de tomate.
Mi abuelita, estaba tan necesitada de todo, que alguien le regalo ropa de niña, y a mi tío, por un tiempo, lo vistió como mujercita.
Los clientes, “chuleaban a la muñequita”.
¡Hay, que bonita, prieta, prieta, y con ese ojazos verdes!
Y si, eran grandes, verdes, aperlados, con grandes y rizadas pestañas.
Tenía su frente, unas sienes muy pronunciadas, y un cliente asiduo, un licenciado, casado y sin hijos, se lo pedía con insistencia a mi abuelita.
Le decía, para que lo quiere.
Muy apenas lo puede mantener.
¡Démelo!
Yo le daré educación, de la mejor.
Se nota en su mirada, en su frente amplia, que él es muy inteligente.
Démelo, no se va a arrepentir.
Además, usted ya tiene otros 4 hijos, 2 varones y 2 mujeres.
Sus niños al rato se casan y le darán nietos.
¡Ande! Démelo.
Pero mi abuelita no quiso.
Tuvo temor, de que se lo trataran mal.
Decía, es mío, es mi responsabilidad.
Yo cometí el error, y tengo que sacar adelante a mi hijo, el no tiene la culpa de nada.
Y mi abuelita, le dio educación, de maestro.
Con el tiempo, obtuvo 2 plazas de gobierno, de mañana y tarde.
Mi tío era muy curioso, sabía hacer muchas cosas.
Carpintería rústica, pero hacia mesas, sillas, banquitos, camas, buros, todo para la casa.
Los muebles de la casa, los tenia pintados, de un modo extraño, tal vez se diría a lo mexicano, de hace mas de un siglo.
Si no, escuchen esto.
Mesa de comedor y trastero, pintados de fondo verde obscuro, con orillitas, amarillas y naranjas, las sillas, igual, pintadas así.
Y las camas, cada barrotito, eran de fierro, cada barrotito, pintado con pintura de aceite, con colores tan alegres, que iban del amarillo, naranja, verde, rojo, que hubo quien dijera, en esta casa, parece que viven solo niños aquí.
No había seriedad en esos muebles.
La seriedad, estaba en el rostro de mi tío.
Mi tío, tenía un huerto, de lo más surtido.
Tomates, del grande, y del tomatillo; calabazas, sandías, chiles, del pico de pájaro, habanero, serrano, piquin, zanahorias, que yo me comía, solo era sacarlas de la tierra, lavarlas bien, y listo.
Hay un sabor diferente, a lo que consumes, recién cosechado. A lo que compras en una tienda.
Estarán cansadas, las legumbres de tanto transporte, de tanto estar refrigeradas, por eso sabrán así, a casi moribundas.
El jardín que tenía mi tío, constaba con variedad de plantas florales.
Unas compraba en invernaderos, y otras, las conseguía en las veterinarias. Compraba unos sobrecitos, y hasta ponía, donde hacia los almácigos de esas plantitas, el sobrecito vacío, para así saber, que planta había sembrado.
Almacigo, es una porción de tierrita, donde se colocan infinidad de semillas para que germinen, y de esas plantitas, se escogerán las mas grandes y fuertes para transplantarlas, a donde será su lugar definitivo, donde estarán previstas de suficiente sol, y espacio.
Criaba pollos, patos y guajolotes.
El les hizo sus corrales, estaban de lujo, con piso de cemento, para poder lavarlos seguido.
( continuará...)

jueves, 19 de noviembre de 2009

Colores













COLORES



Podemos vivir en colores radiantes o en tonos pastel.
En blanco y negro.
Es nuestra existencia, y con ella podemos hacer la pintura que deseemos.
Somos libres de elegir el motivo y el modo de expresarnos.
Hace mucho que elegí arroparme en colores de amor.
Hace mucho que elegí mirar todo con amor.
Y desde entonces, soy feliz.

viernes, 13 de noviembre de 2009

PLACER



PLACER



Las olas jugando con las escolleras.
Las gaviotas sobrevolando la arena.
Los turistas recorriendo la playa.
Mis ojos mirando el mar.
Tus palabras al oído, poseyéndome.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Doña Cuquita ( 3 ra. y final )



Un vecino, conocido por sus obras de buen corazón fué quien arregló todo lo de la funeraria.
Los hijos aparecieron hasta las 6 de la tarde.
Tal vez alguien les había dicho que todo estaba ya pagado.
Se comportaron como todos los hijos, llorando; como dicen, madre solo hay una.
Al regreso del cementerio, ahí sí, que trasculcaron toda la casa, y vaya que es grande.
Se pusieron a limpiar, tirar trebejos, y también algunas cosas que todavía servían, y que los vecinos recogimos, como un recuerdo de quien fué nuestra vecina, muy buena vecina, sin agraviar a los presentes.
Pensamos, estos hasta van a fumigar.
Que pulcros se hicieron, si cuando vivían aquí en la colonia, los conocíamos por los “chamitos”, por aquello de lo chamagosos que andaban.
Después de días, empezaron los hijos a tocar las puertas de los vecinos de su madre; suplicando.
-¿no saben donde dejó nuestra madre las escrituras de la casa?
-no, pues como creen.
-¿no saben si hizo testamento nuestra madre?
¡ AH! Ya salio el peine del porque limpiaban hasta las hojas del enorme patio de la que fue la casa de su madre.
Después de quince largos días, el vecino de al lado de la casa de su madre, una mañana, entró a la casa con su llave, y se posesionó de ella
- ¡Pero cómo!, ¿con qué derecho?
-Tengo papeles firmados ante notario.
La casa es mía. Yo se la compre a su madre.
-¡Ya veremos!
Y fueron con licenciado, de seguro la habían estafado a su madre, como la vieron sola…
Alegarían demencia senil.
Los licenciados dijeron todo es legal, éste tramite tiene 15 años que se llevó a cabo, los términos muy precisos y fundamentados en la ley.
Su madre tramitó que sería en pagos mensuales, que mientras viviera ella, seguiría viviendo en esa casa, y que los gastos del sepelio los haría ese vecino que compro la casa.
El señor cumplió con todo lo estipulado.
No hay nada que reclamar.
Así supimos los vecinos de donde salía el dinero para todos los gastos y gustos de doña Cuquita, y el porqué de esa sonrisa tan picara que tenía en su rostro al morir.
Nunca se sintió la victima de nadie, ni anduvo con aire de la mártir, ni la pobrecita de mí.
Doña Cuquita si supo lo que era vivir y morir con dignidad.

viernes, 23 de octubre de 2009

Doña Cuquita ( 2 da. parte )








Así han de reír los Ángeles en el cielo.



A veces la vacilaba, a ver doña Cuquita, hágase para allá, mueva la silla de ruedas, para mí que la “pachocha” de dinero la tiene debajo de esa silla de ruedas.



Ahí sí que terminábamos las dos llorando de las carcajadas.



Era un misterio de donde sacaba el dinero, si hasta hubo diciembres que ofreció Posada a los chiquillos de la cuadra.



Con su piñata y dulces.Pasó el tiempo, y nunca soltó prenda.



Una mañana, muy temprano, le llevé como en otras ocasiones un vaso de atolito de masa con chocolate (champurrado) y pan, y doña Cuquita no se movía.



Estaba sentadita en su silla de ruedas, muy fría, la toqué en su cuello, y la vena no le latía.



Corrí a mi casa, y le dije llorando a mi mamá… ¡mamá! doña Cuquita ya se murió.



¡Murió solita!Fue el forense, había que hacerle la autopsia, porque había muerto en la casa y sin testigos.



Lo que a los vecinos nos llamaba la atención, era que su rostro tenía una sonrisa muy picara, como si se hubiera ido haciendo una broma, una broma muy gorda.



Tal vez murió recordando sus travesuras de niñez, o pensando en sus tiempos de juventud.



A los hijos se les avisó, pero no llegaban. ..( continuará)

sábado, 17 de octubre de 2009

Doña Cuquita ( 1 era. parte )



DOÑA CUQUITA

Todos los vecinos la queríamos.
No se diga la chiquillería, se escapaban de sus casas y corrían a casa de doña Cuquita.
Siempre tenía dulces, frutas, golosinas y algunos juguetes con que atraerlos.
Doña Cuquita era bajita, llenita, de una edad tan avanzada, que bien podríamos decir que ya estaba doña Cuquita “muy cascabelita”.
Siempre amable, pudiera decirse siempre contenta, salvo en aquella ocasión en que la encontré llorando…
¿Por que llora doña Cuquita?
-Es que veo que los hijos de mis vecinos, todos sin excepción me dicen abuelita, y como me tratan con tanto cariño y comparo con mucha tristeza como han sido conmigo mis nietos por parte de mis hijos.
Si ya ni me acuerdo cuando fué la última vez que me visitaron.
-No se ponga triste, ya verá como de repente se dejarán venir, le darán una sorpresa.
Como vecinos, conocíamos la ingratitud de sus hijos, les dió educación, son profesionistas destacados, pero no visitaban a su madre, ni por ser Navidad, Año Nuevo, bueno, ni por el Día de las Madres, se acordaban que tenían madre.
Aquí en la colonia, vemos de todo.
Están los “Panchillos”, les dicen así por su padre, don Pancho; bueno, esos se cooperan y le traen las mañanitas con mariachi a su madre, todos los años.
Y todos los años, los vecinos, esperamos el colofón de esos festejos, todo el día escuchan música, en la noche bailan, se emborrachan, se pelean entre si los 8 hermanos, y terminan mentándose a la festejada de ese día.
La cual, tendrá ya horas de estar durmiendo, porque eso no le quita el sueño, como dice, si son mis hijos, ¡como no los conoceré!
Duerme feliz, porque todos sus hijos y nietos estuvieron en su casa todo el día.
Volvemos con doña Cuquita y el abandono en que la tenían sus hijos:
Al paso de los años, utilizó una silla de ruedas, y su mandado lo encargaba con las vecinas.
Pagaba todos sus gastos, si aceptaba bocaditos de las vecinas, pero la más de las veces, ella daba el dinero, para que le compraran por ejemplo un pollito, y se lo guisaran con verduras.
No era una carga para nadie.
Yo llegue en ocasiones a decirle…doña Cuquita, de donde saca usted dinero, porque tenía años de viuda, y los hijos, pues los hijos… parecía que no tenía hijos.
Doña Cuquita solo reía ante mis preguntas... ( continuará este relato )

martes, 13 de octubre de 2009

Mi hijo cumple 18 años este jueves 15 de octubre Gracias a Dios.



HIJO MIO, MI UNICO HIJO

Me enseñaron de niña,
a creer en Dios.


Sabía, de su existencia,
por todo lo que me rodeaba.


Sentía, que existía,
por las personas,
que me amaban.



Pero, cuando mi hijo nació,
y lo tuve por primera vez,
en mis brazos,
mi Alma vió,
resplandecer el Rostro de Dios,
y entonces,
mi Eterno Padre,
me sonrió.






jueves, 8 de octubre de 2009

Hogar



HOGAR

Cuando regresó el abuelo
tenía más arrugada la piel.
Estaba más llorón.
Y no controlaba sus necesidades.
Lo reconocimos por
su boca desdentada.
Y su afán de ser mimado.
Ahora, solo hay que esperar
que crezca.

jueves, 1 de octubre de 2009

MADRE E HIJA / HIJA Y MADRE ( 2 y final )





Otro día, otra tarde.
Ahora visito a mi suegra en compañía de mi esposo.
Veo que la paciente que también está en el cuarto 202,


está acompañada por una joven.
El parecido entre las dos es tan grande,


que por un momento no logro reconocer a la jovencita que lee poemas,


que actúa en obras de teatro.


Ahí, en ese instante solo son madre e hija.

Saludo a mi suegra, y a mi cuñada que ese día la ha estado cuidando.

Un resorte se movió en mi cerebro.

¡La conozco!
Conozco a esa jovencita.

¿Donde?
¡Ah, ya sé!
La he visto en los espacios culturales.
Ahora la saludo de un modo más personal, ya no es el sólo… ¡buenas tardes!
Ahora es… ¿como te ha ido en tus presentaciones?

Platicamos brevemente.
Me presentó a su orgullo en esta tierra.
Me presenta a su madre.
Me presenta a su tesoro.
Es una gota de agua, que me presenta a otra gota de agua.
Tan parecidas son.
Menudas.
Delgaditas.
Con una fuerza de carácter en sus ojos.
Con la alegría de vivir en sus ojos.

Una a la otra se apoyan.

La madre la mira con amor.
La hija la mira con amor.

La madre me da consejos sobre mi reciente operación.
La escucho atentamente.
Agradezco su interés en mi salud.
Agradezco sus palabras.

Y observo posteriormente su relación madre-hija.

Esa complicidad
que dan los años compartidos.

Las dos ríen tan igual.

Ahora, esa madre
ya no se ve enferma.
Ahora solo es madre.

Y su hija le lee
el libro de García Márquez “Ojos de Perro Azul”

La hija lee concentrada.
La madre escucha concentrada.
Concentrada en la presencia
de su hija.
En esa hija, que le da
salud, alegría, felicidad.
Por el hecho de compartir
su estancia en el hospital esa tarde.

Las dos forman un binomio perfecto.

Madre e hija.
Hija y madre.

Ahora, comprendo su modo de
comportarse de la jovencita.
Se sabe querida.
Se sabe amada.
Desde siempre y para siempre.

Donde quiera que va,
la acompaña su madre.

Va dentro de su corazón.
Mueve a su espíritu.
Por eso, esa joven se mueve
con tanta gracia.

Es su madre
lo que la mueve.

Es su madre
lo que la motiva.

Siempre irán
por la vida juntas.

Ella, la hija es
un bello retoño de su madre.
Ves la hija, ves la madre.
Ves a la madre, ves la hija.

Por eso,
siempre irán
juntas por esta vida.

Y también irán
juntas por cualquier
espacio, por cualquier
mundo.

No hay nada que
las pueda separar.
Viven una dentro de la otra.
La madre vive dentro de su hija.
La hija vive dentro de su madre.

Ahora y siempre,
Son madre e hija.
Hija y madre.

Dios se alegra
al mirar
esas dos gotas de agua,
esas dos gotas de amor.













lunes, 28 de septiembre de 2009

MADRE E HIJA/ HIJA Y MADRE ( 1 )



MADRE E HIJA / HIJA Y MADRE

Fui en días pasados al hospital, a visitar a mi suegra. Tenía poco, que yo había salido de ahí por una operación de emergencia.
Conocía por anteriores visitas al hospital a la paciente que estaba en la cama contigua.
Morenita, menudita, tan pequeñita en esa camota de hospital.
Dormitaba y su cuerpo, parecía no ocupar espacio.
Su esposo, un señor tan amable, con sonrisa sincera, la atendía solícito.
Le rogó que comiera.
Su pollito desmenuzó, y en su boquita de enfermita, cucharada a cucharada toda la comida logró que su esposa consumiera.
Platicaba con ella y vacilaba, haciéndole más llevadera su estancia en el hospital.
En todo estaba atento a las necesidades de la enferma.
Hablaba y todo su cuerpo hablaba.
Su rostro, sus ojos, donde se leía la mortificación, el interés, el cariño...

( Foto cortesía del profr. Martín Pérez San Martín,cronista de Pueblo Viejo,Veracruz).

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Triunfo

TRIUNFO


Si alguien desea herir tus sentimientos,
no agredas tú también.
No alimentes su fuego.

Deja pasar ese momento.
Es que a veces las personas han sido lastimadas tantas veces, que ahora también ellas quieren lesionar.

Si estás apacible, calmado, como la montaña que igual recibe la luz del sol, como los vientos huracanados, eso significa que tú:
¡Ya has triunfado!

viernes, 18 de septiembre de 2009

CREENCIAS

CREENCIAS

Joven marino cayó mientras trabajaba del barco que estaba anclado en el puerto.
Buzos peinaron el río.
Los padres, con el alma transida de dolor, y ante la búsqueda inútil del cuerpo de su hijo, se deciden por seguir las creencias, esas creencias, que por algo, no han podido ser guardadas en un baúl de “cosas de los abuelos”.
En un platito colocaron una vela encendida, y cuidadosamente, entre plegarias, la depositaron sobre las aguas del río Panuco.
En una lancha, seguían con ilusión aquella lucecita, hasta que quedó detenida en un punto.
Ahí, en lo profundo, estaba el cuerpo de su hijo enredado. Por eso no había flotado.
Decidieron cremarlo, para tenerlo siempre en su hogar, en un altar que hicieron en su memoria.
En la sala, reunida la familia y amistades más queridas, el padre en breve ceremonia, se dispuso a colocar las cenizas de su hijo, en un recipiente exprofeso.
Tres veces intentó meter la bolsita donde estaban las cenizas, y las mismas tres veces, que la bolsita se expandió cual globo, impidiendo su resguardo en la urna.
El padre, con lágrimas en los ojos, dijo con voz de mando:
Hijo… ¡Te ordeno que entres!
Y la bolsita conteniendo las cenizas, se escurrió dócilmente hacia el interior de la urna.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Incógnita

INCOGNITA

Conocí a la abuelita de mi yerno.
Mujer encallecida, ya murió, y quien sabe donde esté.
Platicando, me decía que ella fue de las que anduvieron en la revolución, que en ese tiempo muy joven era; cargaba siempre su rifle, y que cuando quedó por primera vez embarazada, tenía harto coraje, que porque con semejante panza, no podía matar cristianos.
Me comentó, que de tanto que renegó de ese hijo, hasta que se le vino antes de tiempo, y cuando vió que nació muerto, gusto le dió, porque a ella le encantaba echar bala.
Decía que la revolución le había quitado a toda su familia, así que ella también se sentía con derecho a matar.
Contaba, cómo cuando vivía con sus padres, en un rancho perdido entre brechas y zarzales, llegaban los revoltosos y a punta de tormentos les sacaban verdad de donde tenían los centavitos guardados.
En su casa, atravesaron una reata de un andamio del techo y de ahí colgaron a uno de sus tíos.

A su papá, lo amarraron del pecho, y lo bajaron al pozo que había en el solar, y pa dentro del agua, y pa fuera, y como que se ahogaba, y donde está el dinero, porque antes el dinero era de oro y plata, y lo enterraban, o lo introducían dentro de los revoques de las casas, o entre los muros gruesos de las bardas lo escondían dentro de jarros, así que imagínense como estarían de anchos los muros.
Uno de sus hermanitos, se escondió debajo de un tapanco, abrazando fuertemente a un chivito, y le hacia señas al chivito que estuviera callado, en ésa ocasión el niño salvo su vida y la de su animalito, pero no siempre tuvo esa suerte, y también murió acribillado. Sólo alcanzo los 9 años de edad su hermanito.
Cuando se acabó la revolución, a ella no se le acababan todavía las ganas de matar, y yo oyéndola, pensé en mi hija, y en mis futuros nietos y me entró una tristeza, como si me ahogara y quise llorar y no sabía si era por los que murieron o por los que iban a nacer.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Visitas ( final )

Al entrar y mirar sus muros, ellos percibirán que yo conozco la historia de ignominia.
-Me dice Sarita, ya se trasminan sus techos y paredes.
Donde vaya Sanidad, un día de estos, pueden exigir la demolición de la mayor parte de la casa, como que ya las guarniciones, así como sus arcos y pilares están algo cuarteados.
Se han caído trozos del revoque del techo.
Vaya, ¡antes de que la destruyan!
-Pienso, yo no sé me rajar, sólo que esa casa ya está agonizando, esta rezumando su dolor.
A que voy, peligro y me dé un zarpazo, tiene con qué.

Y Sarita…
- ¿Cuando quiere ir? Tita aceptara que la visite, le digo que nos conocemos de años, yo le doy sus vueltas, así que estoy segura que aceptara.
- ¿Cuándo vamos?
Mire, hágalo como un acto de amor cristiano para Tita, todas las religiones piden visitar a las personas enfermas y desvalidas.
¿A poco tiene miedo?

Y dentro de mi pecho, la sangre agolpándose frenéticamente, como los pasos presurosos de un ejercito de ciempiés… ¿que digo?, ¿que digo?
- Sabe Sarita, como usted contó que ahí se hacían brujerías y conjuros, pues que cree…
No puedo ir, ¡mi religión me lo impide!

sábado, 12 de septiembre de 2009

Visitas ( 9 )

Otros dicen que es el Diablo, que desde que llegó Tita a esa casa, no la deja reposar.
Tita, ya es mujer entrada en años.
La visitan de un culto religioso, le llevan ayuda, como mandado o ropa.
Ella no sale para nada de su casa.
¿Que la retendrá tanto?
Hasta aquí el relato de Sarita, todos nos quedamos callados.
Sarita me dice, como ve si un día, yo hablo con Tita, somos vecinas, nos conocemos de años, si éramos todos tan jóvenes cuando pasó eso que les conté, y ahora ya llego a los 86 años, usted dirá si no conozco bien a bien a Tita, que es la dueña de esa casa.
¿Cuando quiere conocer por dentro esa casa?
Es bella, muy bella, con su estilo arquitectónico antiguo, con sus paredes recubiertas de mármoles italianos, con arcos y columnas que no desmerecen ni con el paso del tiempo.
-Paso saliva. Si cruzando por la acera contraria, percibo tanta tristeza, estando dentro…

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Visitas ( 8 )

Emma amaneció un día tirada en el piso, con traumatismo craneoencefálico.
Nadie se sorprendió, ya se veía venir. Si del diario se caía de la cama, que si era muy inquieta, que si los plásticos que protegían el colchón hicieron que se resbalara. Emma ya no despertó.
Tita se casó con el viudo, Jacinta completaba el trío.
Después Tita le vendió a precio regalado la mitad del patio a un primo, que apareció de la nada.
El construyó al fondo de ese solar una casa pequeña, y de día y de noche llegaban personas, con ése señor, que porque arreglaba aparatos electrónicos.
En una ocasión Sarita, le llevo a arreglar una televisión, pasaba el tiempo y nada que se la entregaba, entonces Sarita decidida, se pasó por el patio, hasta el fondo a reclamar lo suyo.
Y ve que el señor tenía un altar con trapos rojos y negros, velas y párele de contar. ¡Que era brujo!
Y el señor, ¡pero vecina!
Mire Sarita, yo a nadie le hago daño con mis creencias, si sienten alivio y me recomiendan, ¡es pura suerte!
Sarita salió huyendo de ahí, con su tele en brazos.
Al paso de los años, murió Jacinta, el esposo de Tita, el brujo, y solo quedó Tita, sola como huevo en chiquihuite, en semejante caserón.
Ha querido rentar la casa donde vivía el brujo, pero nadie dura ahí, que se oye en los patios y dentro de esas casas, pasos, risas; se ven sombras.
Unos dicen que son las almas de tantos difuntos, que ahí andan porque ahí vivieron.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Visitas ( 7 )

Al paso de los meses, casi ni la veía, menos la trataba con cariño. Ahora Emma hablaba con los ojos y con las manos.
Era muy difícil entender lo que deseaba comunicar. Su amiga Sarita, la auxiliaba en lo más apremiante, y solo ella la comprendía.
Las manos de Emma decían tengo hambre, báñame, también le contaron como en las noches, el reptil que había metido a su casa, se deslizaba insensiblemente entre las dos camitas, y le daba a su esposo, lo que le hacía falta.
Cuando el esposo de Emma se iba a trabajar, Jacinta y Tita vivían solo para ellas.
Un día, Emma con sus manos, le hizo la señal de una cruz, luego le señalo el piso y al ultimo simbolizo el numero tres con los dedos. Mientras en su rostro se le notaba tener la seguridad de lo que estaba afirmando.
Su amiga Sarita le dijo…
¿Cómo? ¡No te entiendo!
Y de nuevo Emma, ahora señalando hacia los cuartos, donde estaban Jacinta, Tita y su esposo platicando, repitió las señales y empezó con desesperación a pedir auxilio.
Sarita comprendió.
Que la querían muerta, bajo tres metros de tierra.
Aquí me contó, Sarita, con tristeza y suspirando, que esa vez salio llorando de esa casa.
-¿Notan porque las paredes de algunas casas no cuentan los secretos a todos los que las ven?, es que se necesita corazón pétreo para no resquebrajarse.
Por favor continúen escuchando a Sarita…

sábado, 5 de septiembre de 2009

Visitas ( 6 )

En sus horas vacías, imaginaba a su hija expuesta a esas influencias… ¿y si su hija también las había descubierto?
¡No! Se lo hubiera contado.
¡Tan unidas que fueron!
Pero…desde que llegó Tita a la casa, habían formado un frente común las jovencitas, donde ella no tuvo cabida.
Y las veces que las escucho a las tres reír, y su hija que se sonrojaba por la nada; sus miradas de entendimiento, sus cambios de carácter…
¡No! no, todo eso fue por la proximidad de la fiesta de sus XV años, no había que agregar más pesar a lo insufrible.
Su niña, su tierna niña, a la que cuidó desde antes de nacer.
Emma ya no dormía. El marido hablaba y hablaba, le recriminaba, pero Emma ni fuerzas tenía para contestarle.
Hasta que una embolia cerebral liberó toda aquella angustia.
Un coagulo destructor, cual rosa roja dentro de su cerebro, aminoró la marcha de Emma.
Cambios en su alcoba matrimonial, par de camas individuales, lo más equidistantes posible.
Los primeros días, el marido entre sollozos le pedía perdón.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Visitas ( 4 )

Una tarde, al regresar la madre de repartir invitaciones, encontró a su niña, a su Lila, tendida, como dormida en el jardín.
No hubo explicación lógica a esa desgracia.
El doctor legista, con frialdad, expidió un certificado de muerte por paro cardiorrespiratorio.
Que yo sepa, nadie que ha muerto, continua latiendo su corazón y respirando.
Sería como decir “el carro se descompuso porque el motor se paro ”.
Pero en fin, eso decía la autopsia.
Emma lloraba y se desahogaba con gritos desgarradores, la casa absorbía grandes dosis de dolor.
A los 6 meses, falleció el Benjamin, se ahogó al comer unos cacahuates y jugar carreras con su tía y con Tita.
Emma silenciosa.
Había pasado la línea de dolor.
Su esposo empezó a descargar su gran tristeza en forma de reproches sobre ella.
-Por tu culpa nuestros hijos murieron, no los cuidaste bien, dejaste que Lila siguiera esa dieta tan extremosa, por eso su corazón sufrió un shock.
Emma callada, no podía darle consuelo, porque ella no lo tenía.
Sentía la cabeza estallar, las pulsaciones en sus sienes, le advertían que estaba al limite.

martes, 1 de septiembre de 2009

Visitas ( 3 )

Tita era muy acomedida, diríase que pecaba por exceso de solicitud, pero Emma apreciaba su ayuda, y se lo demostraba con buenos tratos y regalitos, la vestía y la calzaba, porque Tita eso y más se merecía.
La quinceañera, diremos “Lila” quería lucir preciosa en su fiesta, y un estricto régimen dietético empezó, se veía al espejo, y rubores de niña casta subían a su rostro por la satisfacción que sentía al ver su cuerpo florecer en belleza.
Llegó a decirle a su madre… ¿será pecado que me guste tanto mi cuerpo?
Riendo divertida al ver la sorpresa dibujada en el rostro de su madre, ella misma se respondió…
¡Ay mamá! Sería necia si no estuviera agradecida por los dones que la Naturaleza me ha dado.
Se alejo corriendo, a reunirse con su tía Jacinta y Tita, que por ser jovencitas como ella, pensaba que la entendían mejor que su madre.
Su mamá, ya estaba acostumbrada a sus desplantes… tú no entiendes, ¡quién como mis amigas!
Transcurrían los días alegremente en aquel hogar. Ultimando detalles para el evento.

lunes, 31 de agosto de 2009

Visitas ( 2 )

Hace muchos años, tantos que no recuerdo por que tiempo fué, pero yo jovencita era, en ese hogar vivían un matrimonio, con su hija próxima a cumplir sus XV años, un hijo de 3 años, y una hermana de la esposa, la cual iba a estudios profesionales, no recuerdo que era lo que estudiaba, lo que si no olvido, es que ella tendría en ese tiempo unos 20 años mas o menos.
Eran días agitados por los preparativos para la fecha especial, los ensayos del vals, elaborar la lista de invitados, ya saben, un ajetreo bullicioso.
Aquí diremos que “Emma”, (por no decir su nombre verdadero), no descansaba y su hermana, ¿como la nombraremos? Diremos “Jacinta” (por aquello de las demandas por difamación de honor), le propuso alojar en su casa a una amiga de la Facultad, que de un poblado del interior del país había llegado.
Ayudaría en el quehacer del hogar por cama y comida, claro que solo en sus ratos libres.
Emma aceptó gustosa, haría una obra altruista, y si en algo ayudaba la joven, que mejor.
Habitaciones, la casa tenia de sobra.
La quinceañera, miro primero con recelo a la huésped, pero días después, ella, su tía Jacinta y Tita, que así se hacia llamar, eran grandes compañeras de compras y amigas.Emma atendiendo al esposo, cuidando al Benjamin de la casa, veía con agrado como en la casa retumbaban las risas y carcajadas de las jovencitas

viernes, 28 de agosto de 2009

Visitas ( 1 )

VISITAS

Existe una casa antigua, hermosa, a pesar de lo deteriorada que está, pudiera decirse que es una casa viejita y bonita.
Sobresale por su diseño arquitectónico, de principios del siglo pasado.
Procuro no pasar por su acera, porque el aire que circunda esa propiedad, tiene un olor a moho y herrumbre, a tristeza y soledad.
Tiene años, que me he preguntado que secretos dolorosos guardará.
Si yo entrara, la casa me lo contaría, y tal vez, solo tal vez, yo podría consolarla.
Más nunca he visto que alguien habite esa casa.
Hay un enorme patio, que comunica a otra propiedad, igual de grande, igual de sola, la diferencia es que esta segunda propiedad solo tiene una pequeña casa al fondo del solar, y eso sí, con mucho zacatal, los dos patios.
Hoy domingo tuve muchas visitas, todo el día, parecía imán mi hogar.
¡Me encantan las visitas!
Una de mis amigas, venia acompañada de un familiar, de cuarto o quinto parentesco, como decir, la cuñada de la concuña de mi tía-abuela.
Empezamos a platicar, conversar y descubrir que tú y yo somos tan iguales, que tú como yo en ocasiones tenemos miedos, alegrías, etc.
Si somos tan parecidos los seres humanos.
De platica en platica, caímos no sé como en…
-¿Conociste a tal familia?
- Pues no.
-¿Pero como? Si su casa esta cerca de aquí, y cerca del súper. Bueno, es que últimamente vivían tan encerrados.

Pues era la familia que vivió en la casa misteriosa, en la casa viejita y bonita, esa casa que siempre mantiene sus parpados cerrados, y su boca no acepta intromisiones.
Tal vez, nunca se abre de par en par, para no proferir un grito de dolor.
Me contó mi nueva amiga, Sarita para más señas, porque si alguien te abre su corazón, comparte sus lagrimas, te dice, mírame, existo tal como tú, acéptame tal como soy, sin máscaras, entonces ya somos amigas, no son necesarios años y años para conocerse y apreciarse.
Bueno, me contó lo siguiente de esa casa:

miércoles, 26 de agosto de 2009

Deleite

DELEITE

La música formó escalones, que subían, que bajaban, espirales que atrapaban.
La respuesta a muchas interrogantes está en la música.
Casa deshabitada, en medio de la nada.
Sótano con discos del ayer.
Sinfonías que abren mundos que nunca se han ido. ¡Ven! bailemos, bailemos con aquellos que siempre han existido.
Deja que el ambiente se llene de colores frescos como el amanecer.
¡Ven! despertemos a nuestros amigos,
que siempre se alegran al despertar.

sábado, 22 de agosto de 2009

Prisas

PRISAS

Mi amiga, tan amiga que muchos creen que es mi madre.
Tan amiga, que yo la veo, como si fuera una madre para mí.
Yo la quiero mucho a ella.
Diario la visito. Diario me visita.
Un día muy temprano, la recibo indispuesta, las prisas, siempre las prisas…
Mi rostro denota disgusto por su presencia.
No la ofendo, no soy así, pero mi rostro denota el rechazo a su visita. La siento inoportuna.
Razono…al rato voy a verla, porque ahorita no puedo atenderla.
Se marcha mi amiga, mi amiga anciana, que tanto me ha enseñado, que tanto me ha querido.
Siente mi alma al verla retirarse, como si una mano helada el corazón me estrujara.
Pero tengo prisa, mucha prisa…
Llega la tarde, sonriente recibo la tarde.
Ya no tengo prisa. Iré a ver a mi amiga.
Antes de salir de casa, se presentan unas visitas.
El cuarto se oscurece, no hay sonido alguno.
Mis visitas son muchas, llenan la estancia.
Hombres, mujeres, niños, vestidos de diferentes modos.
A nadie conozco. Me rodean.
Me miran acusadoramente.
Rostros serios, sin una mirada compasiva.
Se van presentando uno a uno.
Uno me dice…yo soy el tío de tu amiga, otro dice yo soy su hermano, y así, los voy conociendo, son muchos, no alcanzo a contarlos.
Cuando conocí a mi amiga anciana, ya todos ellos habían fallecido.
Ahora, visitaban mi casa. Todos hablaban, unos murmurando, otros vociferando.
Me expresaron lo siguiente:
Cuando le pasa algo a ella, que tanto la queremos y amamos, nosotros, que estamos de este lado, sufrimos mucho.
Me disculpaba torpemente… ¿como le pides disculpas a los espíritus?
Uno de ellos, con apariencia de un varón de edad avanzada, me dijo:
Permitiremos que por breves instantes sientas tú, lo que nosotros sentimos cuando un ser que amamos, recibe un rechazo en el mundo físico.
Escucho todo acobardada.
Acepto la sentencia.
Todo mi cuerpo siente infinidad de espinas que atraviesan hasta el centro, que no queda célula alguna, sin ser tocada por el dolor.
Es tal el suplicio, que no es posible gritar.
Es un largo espasmo de dolor.
Fue un tiempo brevísimo el que sentí como me invadía ese dolor.
Jamás lo he olvidado.
Se fueron, todos juntos se fueron.
Corrí a casa de mi amiga, mi amiga anciana, que siempre me espera con amor.
-¿que tienes?
-nada.
-¿quieres un café? Anda, vamos a tomar café.
-¡Si, claro que si!
Me pasa a su cocina, pone a hervir el agua, alista todo .El cuarto esta lleno de amor.
Mi amiga anciana, ella es mi madre, yo soy su hija.
No le digo madre, no me dice hija, pero lo somos.
Lo sabemos, cada una lo sabemos y somos felices, ¡claro que somos felices!
Quiero pedirle perdón de rodillas, en este mundo una mala cara se ve tan de ordinario, pero tras la barrera, es algo que causa gran daño.
Pero ella no entendería mi arrepentimiento tan grande.
En este brincar de una atmosfera a otra, debemos ser muy cautelosos,
Aquí todo es tan neblinoso, allá todo es tan claro y brillante.
Mi amiga esta sentada, sonriente, es feliz con mi presencia, yo también soy feliz con su presencia.
Me le acerco, me acuclillo junto a ella, no me hinco, no entendería el porque.
Acuclillada junto a ella, tocando con mis manos su regazo, su regazo de largas enaguas, dejo que las lágrimas broten libremente de mis ojos, y le digo:
Perdóneme por favor si alguna vez yo la he ofendido.
Perdóneme, que voy tan ciega y tan sorda por la vida, que temo alguna vez haberla herido.
Apoyo mi cabeza en sus rodillas, y no puedo seguir hablando.
Mi alma siente mucho pesar y vergüenza, por esa cara dura que le mostré por la mañana.
¡Imaginen si la hubiera ofendido de palabra!
Los espíritus no hubieran tenido piedad de mí, y hubieran dejado que siguiera nadando en mi ignorancia.
Siento su mano cariñosa posarse sobre mi cabeza, mece mis cabellos.
Se extraña con mi actitud.
-¡Anda!, ¡levántate! Que en todos estos años, la que me ha aguantado todo mi mal carácter has sido tú.
Nunca me has ofendido, al contrario, siempre me has hecho muy feliz.
-Pero es que hoy en la mañana…
-¡Eso ya pasó! Vamos a tomar café, y mira este pan de dulce, estas envidiosas, estas conchas de chocolate, las compre para ti.
¡Oh!, mi amiga anciana, mi madre en este tiempo, que me ama, ¡a pesar de mí!

miércoles, 19 de agosto de 2009

Incognita

INCOGNITA

Conocí a la abuelita de mi yerno.
Mujer encallecida, ya murió, y quien sabe donde esté.
Platicando, me decía que ella fue de las que anduvieron en la revolución, que en ese tiempo muy joven era; cargaba siempre su rifle, y que cuando quedó por primera vez embarazada, tenía harto coraje, que porque con semejante panza, no podía matar cristianos.
Me comentó, que de tanto que renegó de ese hijo, hasta que se le vino antes de tiempo, y cuando vió que nació muerto, gusto le dió, porque a ella le encantaba echar bala.
Decía que la revolución le había quitado a toda su familia, así que ella también se sentía con derecho a matar.
Contaba, cómo cuando vivía con sus padres, en un rancho perdido entre brechas y zarzales, llegaban los revoltosos y a punta de tormentos les sacaban verdad de donde tenían los centavitos guardados.
En su casa, atravesaron una reata de un andamio del techo y de ahí colgaron a uno de sus tíos.
A su papá, lo amarraron del pecho, y lo bajaron al pozo que había en el solar, y pa dentro del agua, y pa fuera, y como que se ahogaba, y donde está el dinero, porque antes el dinero era de oro y plata, y lo enterraban, o lo introducían dentro de los revoques de las casas, o entre los muros gruesos de las bardas lo escondían dentro de jarros, así que imagínense como estarían de anchos los muros. Uno de sus hermanitos, se escondió debajo de un tapanco, abrazando fuertemente a un chivito, y le hacia señas al chivito que estuviera callado, en esa ocasión el niño salvo su vida y la de su animalito, pero no siempre tuvo esa suerte, y también murió acribillado. Solo alcanzo los 9 años de edad.
Cuando se acabó la revolución, a ella no se le acababan todavía las ganas de matar, y yo oyéndola, pensé en mi hija, y en mis futuros nietos y me entro una tristeza, como si me ahogara y quise llorar y no sabía si era por los que murieron o por los que iban a nacer.

sábado, 15 de agosto de 2009

Encuentros

ENCUENTROS


Hay personas que estudian y estudian que porque quieren ver.
Yo sé que ve, el que nació para ver.
Mi casa la habitan seres disímbolos.
Pero…en las calles, es en las calles, donde no sabes con quien te vas a encontrar.
Todos van por la vida, tan campantes, con esas presencias que no se les despegan.
Más aquellas presencias, que no tienen a que cuerpo pegarse.
Un día, vi un hombre con una presencia tras él, como un halo denso de oscuridad, tan oscuro, que ninguna luz se reflejaba, tan oscuro que la luz no la podía atravesar
El “dueño” de esa “capa”, que era mas gruesa y alta que la humanidad que la portaba, caminaba presuroso, se abría paso entre la muchedumbre.
Destilaba odio, rencor, empujaba a los demás transeúntes.
Nadie de ellos le prestaban atención, todos estaban muy ocupados en lo suyo.
Yo caminaba entre el gentío, cuando paso junto a mi, volteé el rostro, temerosa de esos ojos tan llenos de la nada.
Quería ocultarme entre tantos caminantes, porque si tú “ves”, lo que es visto, también lo percibe.
Y corre uno peligro.
Al pasar junto a mí, fue como si una eternidad de desprecio se arrastrara por el piso, como si un viento muy helado recorriera el espacio entre los demás y yo.
Regrese a casa con un gran cansancio.
Me dolía la cabeza.
Puse música, ¡música! Necesitaba oír música, porque hay seres que existen sólo si está silencioso el ambiente.
Que largo se me hizo el día.
En la noche, ¡por fin dormir! Reposar. A veces sueño lo que ha de venir.
Pero esa noche sentí esa sombra encima de mí.
Era como una losa, estaba furiosa por que la había visto. Me quería destruir, me quería asfixiar.
Mi cuerpo estaba engarrotado, sentía que podía morir.
Pero tengo una fe grande en la existencia de quien me creo, en mi Padre Dios, que me ama a mí.
Las palabras pidiendo auxilio, no brotaban de mi garganta. Me estaba asfixiando con semejante peso, con tanta maldad que estaba desatada, porque la percibí.
Invoco con mi mente, con mi alma, a mi Creador, y la negrura huye.
Envalentonada, al verla derrotada, le grite:
¡Nadie te invitó a venir!
Es que temo, que como ya sabe donde encontrarme, una noche vuelva a visitarme.
Todos andan por las calles, sin saber todo lo que existe, lo que pueden encontrar y lo que es posible que los sigan a sus casas.
Algunos estudian, investigan, desean ver, mirar, oír, descubrir.
Me dicen ¿Como le haces para percibir esos fenómenos y sucesos raros?
Les digo, es que yo nací así.

lunes, 10 de agosto de 2009

Contradicciones

CONTRADICCIONES


Cuando digo si, es no.
Cuando digo no, es si.
Si digo tal vez, es nunca.
Si digo nunca, es ahora.

No quiero que me entiendas.
No lo necesito.
Con tu presencia me basta.

domingo, 9 de agosto de 2009

Amiga

AMIGA



Me visitó un día.
Un día soleado, en que mi casa sonreía con las ventanas abiertas.
Me vino a dar las gracias por un favor que tiempo atrás yo le había hecho.
Platicó brevemente.
Aunque sabía, que solo era su espíritu, la quise detener.
Alargue mi brazo y la pude asir.
Me dijo, suéltame, sabes que me tengo que ir.
Nuestra amistad fue de años.
Se fue tal como llegó, de manera inesperada.
Por la puerta abierta, de par en par.
Mi brazo quedo helado, hasta el hombro, como dormido.
Solo fué un breve, brevísimo contacto, en que la puede atrapar.

sábado, 8 de agosto de 2009

Seres

SERES

En mi casa, tu casa, siempre la habitan seres diferentes.
Al leer un libro, de reojo los miro.
Creen que no me doy cuenta de sus vagabundeos.
Hay un niño de unos 8 años de edad, que siempre corre furtivo entre los cuartos.
Son sombras etéreas, unas oscuras, otras brillantes.
Al estar durmiendo, me despiertan.
Son insolentes.
¿Por qué no me dejan dormir?
Una presencia, es la de un señor alto, delgado, de voz grave, profunda y pudiera decirse casi paternal, pero a la vez autoritaria la expresión.
Su tono es como de alguien de unos 70 años de edad.
Se para a los pies de mi cama.
Me habla.
Me habla de muchas cosas.
Ha veces no quiero escucharlo, y es que por las noches tengo mucho sueño, igual que todos.
Pero el quiere que yo aprenda, debo aprender, para poder enseñar.
A veces finjo no verlo ni oírlo.
Pero él me dice, sé que no estás dormida, y tú ya sabes quien soy yo.
¿Y saben una cosa?
La mitad de mí lo conoce, la otra mitad lo ignora.
Está a los pies de mi cama.
Si me duermo por fin, en mis sueños lo sigo escuchando.
Si despierto, el continua ahí, con su charla constante, machacante, aleccionante.
Se va cuando él quiere, solo atraviesa las paredes, solo desaparece porque sí.

viernes, 7 de agosto de 2009

Curiosidad

CURIOSIDAD



A punto de ser anestesiada
temo quedarme indagando
en el más allá…
repito mentalmente:
Debo volver, debo volver, debo volver.

Respiro pausadamente, y escucho:
¡has vuelto!

jueves, 6 de agosto de 2009

Nuestros hijos

NUESTROS HIJOS

Matrimonio con un hijo, muy noble el joven, muy educado.
El padre de familia un Fin de Año, compra un carro.
Su hijo se lo pide prestado para dar una vuelta con unos amigos.
El padre se lo presta recomendándole encarecidamente, al momento de entregarle las llaves del mismo… ¡lo cuidas!
Pasa una tarde animada el muchacho con sus amigos, y ya cuando regresaban, cruzando las vías, se le mata el motor al carro, porque venía el tren a corta distancia.
Sus amigos intentaron ayudarle, pero no pudieron mover el vehiculo, y todos bajaron, y lo jalaron lejos del carro.
¡Vámonos ya está muy cerca el tren!
Pero el joven gritó…no, ¡mi papá me encargó mucho el carro!
¡Ahorita lo arranco!
Corrió hacia el vehiculo, sus amigos ya no lo siguieron, y el tren destruyó el carro, y le arrancó la vida al jovencito.
Su padre jamás pensó que tomara al pie de la letra su recomendación. Si era su hijo la luz de su alma.
Son exhortaciones que decimos del diario: pórtate bien, no te metas en problemas, aprovecha el tiempo, cuida las cosas, fíjate lo que haces.
Queremos protegerlos, darles unos criterios de valores emocionales, espirituales y religiosos, para que puedan ellos sobrevivir, vivir y ser felices en este mundo.
Podemos darles y ofrecerles todo aquello que nosotros consideramos lo mejor, pero son ellos lo que al final deciden.
Deciden qué estudiar, con quién casarse, donde vivir, cómo comportarse.
No es malo eso, también nosotros, ha su tiempo, decidimos nuestro camino.

Seguiremos como padres aconsejando, porque son nuestros hijos lo mas valioso que Dios nos da, y como padres, tenemos una responsabilidad tan grande, que en ocasiones, sentimos que nos avasalla.
Nosotros, mi esposo y yo hacemos oración y le pedimos a Dios… ¡ayúdanos!
Ilumínanos con el Espíritu Santo, y protege a nuestra familia.
Reconocemos que existe un Ser Superior a nosotros, Todopoderoso, que escucha cuando hacemos nuestras peticiones basadas en el amor.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Culpabilidad

CULPABILIDAD

Noche en la carretera.
Accidente mortal.
Alguien viendo la ocasión propicia, se acerca sigiloso a un cadáver, que entre hierros retorcidos quedó atrapado. Es que en una mano cadavérica, refulgía una sortija.
Tal vez como reflejo, tal vez…los dedos aprisionaron al ladrón, quedaron como garfios que no lo soltaron, por más intentos que hizo el horrorizado hombre.
Hasta que llegaron paramédicos al sitio del accidente, lograron a ese hombre liberarlo.
Claro que él dijo que solo intentaba ayudar al accidentado.
¿Más que pasaría por su mente cuando esperaba ayuda, mientras estuvo sujetado fuertemente por el cadáver?
Enfermó de gravedad, contó a sus amigos más íntimos la verdad, y poco tiempo después murió.

martes, 4 de agosto de 2009

( video) Lic. Compean Bribiesca

video

Mundo Físico y Mundo Espiritual

Lo que es válido en el mundo físico, también es válido para el mundo espiritual.


Como dice el principio pitagórico, lo que es arriba, también es abajo.

Si en tu hogar existen presencias no deseadas por ti, abres la puerta principal, recorres tu casa, de arriba hacia abajo, de atrás hacia adelante, y las corres, así de sencillo.
Solo hazlo en el Nombre de quien tiene poder sobre todo lo que existe.
En el Nombre de quien todo lo hizo.

A las 12 del día.
Dices, que salga el mal, y que entre el bien.
Puedes tronar los dedos, puedes zapatearles, es tu casa, y en ella tú mandas.

Si te encuentras con un endemoniado, no temas.
Míralo a los ojos, y dile mentalmente, Dios te ama.
Si no tienes valor para eso, entonces evita que esa persona se ponga atrás de ti, no le des la espalda.

domingo, 2 de agosto de 2009

Más allá el Camino de Luz ( g y final )

Pero estoy segura que no existen palabras para describir lo que existe MAS ALLA de nuestros sentidos; MAS ALLA de nuestra vida terrenal.

Pero es tan valioso, tan de privilegio estar en ese lugar, que solo porque estoy segura que aún tengo muchas cosas, de mucha importancia que realizar en este mundo; porque yo sé que no puedo ni debo irme antes.
Aparte, de que los SERES DE AMOR no nos dejan quedarnos, cuando aún no es nuestro tiempo, que si no, desde cuando…
¡yo desde cuándo, ya estuviera allá!

sábado, 1 de agosto de 2009

Mas allá al camino de Luz ( h )

Ella tenía una pequeña marca en su pie izquierdo, como de una cicatrización.
A partir de esa noche, yo tengo una marca igual, en mi pié.
¿Será algo para que yo crea, para que no olvide ese camino de luz?
Duré días, en que salía a las calles, y todo me parecía tan horrible, las casas, edificios, los árboles, los seres vivos, todo sin color ni brillo.
Como si todo fuera grotesco.
Deseaba poder transmitir lo que vi en ese sueño.

viernes, 31 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( g )

En la habitación a oscuras, mi esposo despertó, y con los ojos aún cerrados, volteó el rostro hacia mí.
¡Y vió a doña Silveria! ¡Con los ojos cerrados!
Le habló… ¿doña Silveria?
Pero a él, no le dio miedo. Sabía que ella nos quería mucho.

Piensa… doña Silveria ya murió. ¿Por qué la veo?
Yo toco con suavidad su brazo de él, y le dije… no mi amor, soy yo.
Y entonces, ya despiertos los dos, escuchamos el ruido de platos rotos, y vemos como un destello enorme en la habitación.
Al tocar a mi esposo, sentí como si de mi cuerpo, le transmitiera una descarga eléctrica.
Yo creo que Dios, me permitió acompañarla, en ese tramo tan pequeñito, para que yo estuviera feliz, y en tranquilidad, al saber que donde fue es algo tan bello, y tan hermoso, que no existe nada igual en esta tierra .

miércoles, 29 de julio de 2009

Más allá el Camino de Luz ( f )

Entonces doña Silveria me palmea el hombro, con energía, y me dice en forma de orden: ¡regrésate ya!
Despierto.
Siento mi cuerpo que flota en la cama.
Me siento feliz. En éxtasis.
La boca con un sabor tan dulce, tan ligerita, que me parecía que aún estaba soñando.
Me levanto de la cama, recorro la habitación a zancadas.
Pienso… ¿que me pasa?
A tan pocas horas de haber sepultado a mi amiga, a la que fue por casi 20 años como una madre, a tan pocas horas, yo estoy saltando de gozo en la habitación.
Siempre me duele algo, cuando no la cabeza, cuando no me siento cansada de los pies, cuando no la espalda.
Y en esos momentos… nada me duele, me siento ligera como una pluma.
Me siento feliz.
Le hablo a mi esposo con suavidad, hay cosas que no podemos ni debemos callar...

martes, 28 de julio de 2009

Más Allá el camino de Luz ( e )

Doña Silveria me decía, sin hablar, pudiera decirse mentalmente: regrésate, porque sino te regresas ahorita, ya no te podrás regresar.
Y yo le contesté(mental) : quiero ver otro poco más allá, e imprimí más velocidad a mi recorrido.
Mi cuerpo se llenaba más y más de un sabor dulce, más dulce que el almíbar, dulce, dulce.
Y sentía, como si una sed eterna de mi alma, se saciara al recorrer ese camino.
Como si por una eternidad de tiempo, hubiera tenido hambre, y en ese momento, estuviera saciada. Y a la vez, quería más y más recorrer ese camino de luz, de felicidad, de gozo, de dicha.
No pensaba en mi hijo tan amado, a pesar de que sólo tenía 9 años de edad, en ese tiempo.
No pensaba en mi esposo tan comprensivo y cariñoso, que Dios me ha dado.
Sólo deseaba seguir llenándome más y más del gozo pleno, del recorrer con todo mí ser, ese camino de luz, de paz; de amor infinito.

lunes, 27 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( d )

A mi lado, iba mi amiga anciana.
Mi amiga, doña Silveria, mi amiga que por casi 20 años fué como una madre para nosotros.
¡Como la extraño!
Tenía 77 años de edad, y se tenía que ir ya.
En ese camino de luz, yo sabía que iba a mi lado, al lado derecho de mí.
No la veía.
Ni siquiera un sombra veía de ella, ni un destello de luz; no sentía ni frío ni calor con su presencia.
Solo sabía que íbamos juntas en ese camino de luz.
Mi cuerpo, o mi esencia más bien, sentía como se llenaba de felicidad, de dicha, al recorrer ese camino.
De los pies a la cabeza, a través de “cada poro”, de cada “célula”, de mi “existencia”, estaba la “esencia” de un amor absoluto.
Como si todas las respuestas estuvieran al final de ese camino.

domingo, 26 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( c )

Disculpen, pero me es difícil describir lo que ví, si no que es casi imposible.
Yo “viajaba” por esa “carretera de luz”, con el simple hecho de desearlo.
No caminaba, no volaba.
Solo con desearlo, recorría ese camino de una manera vertiginosa, y como si un camino que se hace en una hora, yo lo hiciera en cuestión de una fracción ínfima de tiempo.
Mi cuerpo, no me era posible verlo, a pesar de tener los ojos abiertos.
Usted puede reproducir éso, si cierra los ojos, y toma conciencia de que aún existe, a pesar de que no vea su cuerpo. Se sabe con manos, cabeza, tórax, en una palabra, se siente que existe.

sábado, 25 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( b )

De repente, en mi sueño, una luz potente, como una explosión.
Un ruido como de platos rotos, como de un relámpago, pero a la vez como un… ¡Chilín! ¡Chilín! Y me veo en un camino extraño, tan extraño, que no existe en este mundo físico.
El camino es como una larga carretera, es como un río de luz.
Si, ¡un río de luz!
Y como tal, ese río de luz, se mueve y serpentea.
A los lados de ésa como carretera, están unas como paredes de luz sólida.
De un blancor todo, que no existe en este mundo.
Digo luz sólida, porque se veía la luz compacta, con cuerpo físico…

miércoles, 22 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( a )





MÁS ALLÁ, EL CAMINO DE LUZ

Me acosté a dormir.
Había sido un día muy pesado y triste para todos.
Mi amiga anciana, sus restos mortales, ya estaban en su sepulcro.
Mi hijo, de 9 años, la veía como si ella fuera su abuelita.
Ella nos veía como su familia.
Por cerca de 20 años, más que una amiga, se portó con nosotros como una madre.
¡Que de atenciones nos prodigaba!
¡Con que cariño la tratábamos!
¡Aún me duele su ausencia!
Esa noche en que todo había terminado, nos acostamos a dormir.
En mi sueño, me veo descendiendo en su sepultura.
Estoy conciente de que sólo es un cadáver lo que ahí está.
¡Pero yo deseaba verla de nuevo!
En ese bajar a su sepultura, veía los ladrillos sin revocar de su bóveda, la tierra adherida a las paredes, las raicillas secas, y yo seguía bajando, buscándola, buscándola…

Portada del libro " Pueblo Viejo"

Portada del libro " Pueblo Viejo"
Laguna de Pueblo Viejo Veracruz