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sábado, 17 de octubre de 2009

Doña Cuquita ( 1 era. parte )



DOÑA CUQUITA

Todos los vecinos la queríamos.
No se diga la chiquillería, se escapaban de sus casas y corrían a casa de doña Cuquita.
Siempre tenía dulces, frutas, golosinas y algunos juguetes con que atraerlos.
Doña Cuquita era bajita, llenita, de una edad tan avanzada, que bien podríamos decir que ya estaba doña Cuquita “muy cascabelita”.
Siempre amable, pudiera decirse siempre contenta, salvo en aquella ocasión en que la encontré llorando…
¿Por que llora doña Cuquita?
-Es que veo que los hijos de mis vecinos, todos sin excepción me dicen abuelita, y como me tratan con tanto cariño y comparo con mucha tristeza como han sido conmigo mis nietos por parte de mis hijos.
Si ya ni me acuerdo cuando fué la última vez que me visitaron.
-No se ponga triste, ya verá como de repente se dejarán venir, le darán una sorpresa.
Como vecinos, conocíamos la ingratitud de sus hijos, les dió educación, son profesionistas destacados, pero no visitaban a su madre, ni por ser Navidad, Año Nuevo, bueno, ni por el Día de las Madres, se acordaban que tenían madre.
Aquí en la colonia, vemos de todo.
Están los “Panchillos”, les dicen así por su padre, don Pancho; bueno, esos se cooperan y le traen las mañanitas con mariachi a su madre, todos los años.
Y todos los años, los vecinos, esperamos el colofón de esos festejos, todo el día escuchan música, en la noche bailan, se emborrachan, se pelean entre si los 8 hermanos, y terminan mentándose a la festejada de ese día.
La cual, tendrá ya horas de estar durmiendo, porque eso no le quita el sueño, como dice, si son mis hijos, ¡como no los conoceré!
Duerme feliz, porque todos sus hijos y nietos estuvieron en su casa todo el día.
Volvemos con doña Cuquita y el abandono en que la tenían sus hijos:
Al paso de los años, utilizó una silla de ruedas, y su mandado lo encargaba con las vecinas.
Pagaba todos sus gastos, si aceptaba bocaditos de las vecinas, pero la más de las veces, ella daba el dinero, para que le compraran por ejemplo un pollito, y se lo guisaran con verduras.
No era una carga para nadie.
Yo llegue en ocasiones a decirle…doña Cuquita, de donde saca usted dinero, porque tenía años de viuda, y los hijos, pues los hijos… parecía que no tenía hijos.
Doña Cuquita solo reía ante mis preguntas... ( continuará este relato )

Portada del libro " Pueblo Viejo"

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Laguna de Pueblo Viejo Veracruz