Latidos de afecto y dulzura gracias por su visita.

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domingo, 13 de septiembre de 2009

Visitas ( final )

Al entrar y mirar sus muros, ellos percibirán que yo conozco la historia de ignominia.
-Me dice Sarita, ya se trasminan sus techos y paredes.
Donde vaya Sanidad, un día de estos, pueden exigir la demolición de la mayor parte de la casa, como que ya las guarniciones, así como sus arcos y pilares están algo cuarteados.
Se han caído trozos del revoque del techo.
Vaya, ¡antes de que la destruyan!
-Pienso, yo no sé me rajar, sólo que esa casa ya está agonizando, esta rezumando su dolor.
A que voy, peligro y me dé un zarpazo, tiene con qué.

Y Sarita…
- ¿Cuando quiere ir? Tita aceptara que la visite, le digo que nos conocemos de años, yo le doy sus vueltas, así que estoy segura que aceptara.
- ¿Cuándo vamos?
Mire, hágalo como un acto de amor cristiano para Tita, todas las religiones piden visitar a las personas enfermas y desvalidas.
¿A poco tiene miedo?

Y dentro de mi pecho, la sangre agolpándose frenéticamente, como los pasos presurosos de un ejercito de ciempiés… ¿que digo?, ¿que digo?
- Sabe Sarita, como usted contó que ahí se hacían brujerías y conjuros, pues que cree…
No puedo ir, ¡mi religión me lo impide!

sábado, 12 de septiembre de 2009

Visitas ( 9 )

Otros dicen que es el Diablo, que desde que llegó Tita a esa casa, no la deja reposar.
Tita, ya es mujer entrada en años.
La visitan de un culto religioso, le llevan ayuda, como mandado o ropa.
Ella no sale para nada de su casa.
¿Que la retendrá tanto?
Hasta aquí el relato de Sarita, todos nos quedamos callados.
Sarita me dice, como ve si un día, yo hablo con Tita, somos vecinas, nos conocemos de años, si éramos todos tan jóvenes cuando pasó eso que les conté, y ahora ya llego a los 86 años, usted dirá si no conozco bien a bien a Tita, que es la dueña de esa casa.
¿Cuando quiere conocer por dentro esa casa?
Es bella, muy bella, con su estilo arquitectónico antiguo, con sus paredes recubiertas de mármoles italianos, con arcos y columnas que no desmerecen ni con el paso del tiempo.
-Paso saliva. Si cruzando por la acera contraria, percibo tanta tristeza, estando dentro…

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Visitas ( 8 )

Emma amaneció un día tirada en el piso, con traumatismo craneoencefálico.
Nadie se sorprendió, ya se veía venir. Si del diario se caía de la cama, que si era muy inquieta, que si los plásticos que protegían el colchón hicieron que se resbalara. Emma ya no despertó.
Tita se casó con el viudo, Jacinta completaba el trío.
Después Tita le vendió a precio regalado la mitad del patio a un primo, que apareció de la nada.
El construyó al fondo de ese solar una casa pequeña, y de día y de noche llegaban personas, con ése señor, que porque arreglaba aparatos electrónicos.
En una ocasión Sarita, le llevo a arreglar una televisión, pasaba el tiempo y nada que se la entregaba, entonces Sarita decidida, se pasó por el patio, hasta el fondo a reclamar lo suyo.
Y ve que el señor tenía un altar con trapos rojos y negros, velas y párele de contar. ¡Que era brujo!
Y el señor, ¡pero vecina!
Mire Sarita, yo a nadie le hago daño con mis creencias, si sienten alivio y me recomiendan, ¡es pura suerte!
Sarita salió huyendo de ahí, con su tele en brazos.
Al paso de los años, murió Jacinta, el esposo de Tita, el brujo, y solo quedó Tita, sola como huevo en chiquihuite, en semejante caserón.
Ha querido rentar la casa donde vivía el brujo, pero nadie dura ahí, que se oye en los patios y dentro de esas casas, pasos, risas; se ven sombras.
Unos dicen que son las almas de tantos difuntos, que ahí andan porque ahí vivieron.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Visitas ( 7 )

Al paso de los meses, casi ni la veía, menos la trataba con cariño. Ahora Emma hablaba con los ojos y con las manos.
Era muy difícil entender lo que deseaba comunicar. Su amiga Sarita, la auxiliaba en lo más apremiante, y solo ella la comprendía.
Las manos de Emma decían tengo hambre, báñame, también le contaron como en las noches, el reptil que había metido a su casa, se deslizaba insensiblemente entre las dos camitas, y le daba a su esposo, lo que le hacía falta.
Cuando el esposo de Emma se iba a trabajar, Jacinta y Tita vivían solo para ellas.
Un día, Emma con sus manos, le hizo la señal de una cruz, luego le señalo el piso y al ultimo simbolizo el numero tres con los dedos. Mientras en su rostro se le notaba tener la seguridad de lo que estaba afirmando.
Su amiga Sarita le dijo…
¿Cómo? ¡No te entiendo!
Y de nuevo Emma, ahora señalando hacia los cuartos, donde estaban Jacinta, Tita y su esposo platicando, repitió las señales y empezó con desesperación a pedir auxilio.
Sarita comprendió.
Que la querían muerta, bajo tres metros de tierra.
Aquí me contó, Sarita, con tristeza y suspirando, que esa vez salio llorando de esa casa.
-¿Notan porque las paredes de algunas casas no cuentan los secretos a todos los que las ven?, es que se necesita corazón pétreo para no resquebrajarse.
Por favor continúen escuchando a Sarita…

sábado, 5 de septiembre de 2009

Visitas ( 6 )

En sus horas vacías, imaginaba a su hija expuesta a esas influencias… ¿y si su hija también las había descubierto?
¡No! Se lo hubiera contado.
¡Tan unidas que fueron!
Pero…desde que llegó Tita a la casa, habían formado un frente común las jovencitas, donde ella no tuvo cabida.
Y las veces que las escucho a las tres reír, y su hija que se sonrojaba por la nada; sus miradas de entendimiento, sus cambios de carácter…
¡No! no, todo eso fue por la proximidad de la fiesta de sus XV años, no había que agregar más pesar a lo insufrible.
Su niña, su tierna niña, a la que cuidó desde antes de nacer.
Emma ya no dormía. El marido hablaba y hablaba, le recriminaba, pero Emma ni fuerzas tenía para contestarle.
Hasta que una embolia cerebral liberó toda aquella angustia.
Un coagulo destructor, cual rosa roja dentro de su cerebro, aminoró la marcha de Emma.
Cambios en su alcoba matrimonial, par de camas individuales, lo más equidistantes posible.
Los primeros días, el marido entre sollozos le pedía perdón.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Visitas ( 4 )

Una tarde, al regresar la madre de repartir invitaciones, encontró a su niña, a su Lila, tendida, como dormida en el jardín.
No hubo explicación lógica a esa desgracia.
El doctor legista, con frialdad, expidió un certificado de muerte por paro cardiorrespiratorio.
Que yo sepa, nadie que ha muerto, continua latiendo su corazón y respirando.
Sería como decir “el carro se descompuso porque el motor se paro ”.
Pero en fin, eso decía la autopsia.
Emma lloraba y se desahogaba con gritos desgarradores, la casa absorbía grandes dosis de dolor.
A los 6 meses, falleció el Benjamin, se ahogó al comer unos cacahuates y jugar carreras con su tía y con Tita.
Emma silenciosa.
Había pasado la línea de dolor.
Su esposo empezó a descargar su gran tristeza en forma de reproches sobre ella.
-Por tu culpa nuestros hijos murieron, no los cuidaste bien, dejaste que Lila siguiera esa dieta tan extremosa, por eso su corazón sufrió un shock.
Emma callada, no podía darle consuelo, porque ella no lo tenía.
Sentía la cabeza estallar, las pulsaciones en sus sienes, le advertían que estaba al limite.

martes, 1 de septiembre de 2009

Visitas ( 3 )

Tita era muy acomedida, diríase que pecaba por exceso de solicitud, pero Emma apreciaba su ayuda, y se lo demostraba con buenos tratos y regalitos, la vestía y la calzaba, porque Tita eso y más se merecía.
La quinceañera, diremos “Lila” quería lucir preciosa en su fiesta, y un estricto régimen dietético empezó, se veía al espejo, y rubores de niña casta subían a su rostro por la satisfacción que sentía al ver su cuerpo florecer en belleza.
Llegó a decirle a su madre… ¿será pecado que me guste tanto mi cuerpo?
Riendo divertida al ver la sorpresa dibujada en el rostro de su madre, ella misma se respondió…
¡Ay mamá! Sería necia si no estuviera agradecida por los dones que la Naturaleza me ha dado.
Se alejo corriendo, a reunirse con su tía Jacinta y Tita, que por ser jovencitas como ella, pensaba que la entendían mejor que su madre.
Su mamá, ya estaba acostumbrada a sus desplantes… tú no entiendes, ¡quién como mis amigas!
Transcurrían los días alegremente en aquel hogar. Ultimando detalles para el evento.

lunes, 31 de agosto de 2009

Visitas ( 2 )

Hace muchos años, tantos que no recuerdo por que tiempo fué, pero yo jovencita era, en ese hogar vivían un matrimonio, con su hija próxima a cumplir sus XV años, un hijo de 3 años, y una hermana de la esposa, la cual iba a estudios profesionales, no recuerdo que era lo que estudiaba, lo que si no olvido, es que ella tendría en ese tiempo unos 20 años mas o menos.
Eran días agitados por los preparativos para la fecha especial, los ensayos del vals, elaborar la lista de invitados, ya saben, un ajetreo bullicioso.
Aquí diremos que “Emma”, (por no decir su nombre verdadero), no descansaba y su hermana, ¿como la nombraremos? Diremos “Jacinta” (por aquello de las demandas por difamación de honor), le propuso alojar en su casa a una amiga de la Facultad, que de un poblado del interior del país había llegado.
Ayudaría en el quehacer del hogar por cama y comida, claro que solo en sus ratos libres.
Emma aceptó gustosa, haría una obra altruista, y si en algo ayudaba la joven, que mejor.
Habitaciones, la casa tenia de sobra.
La quinceañera, miro primero con recelo a la huésped, pero días después, ella, su tía Jacinta y Tita, que así se hacia llamar, eran grandes compañeras de compras y amigas.Emma atendiendo al esposo, cuidando al Benjamin de la casa, veía con agrado como en la casa retumbaban las risas y carcajadas de las jovencitas

viernes, 28 de agosto de 2009

Visitas ( 1 )

VISITAS

Existe una casa antigua, hermosa, a pesar de lo deteriorada que está, pudiera decirse que es una casa viejita y bonita.
Sobresale por su diseño arquitectónico, de principios del siglo pasado.
Procuro no pasar por su acera, porque el aire que circunda esa propiedad, tiene un olor a moho y herrumbre, a tristeza y soledad.
Tiene años, que me he preguntado que secretos dolorosos guardará.
Si yo entrara, la casa me lo contaría, y tal vez, solo tal vez, yo podría consolarla.
Más nunca he visto que alguien habite esa casa.
Hay un enorme patio, que comunica a otra propiedad, igual de grande, igual de sola, la diferencia es que esta segunda propiedad solo tiene una pequeña casa al fondo del solar, y eso sí, con mucho zacatal, los dos patios.
Hoy domingo tuve muchas visitas, todo el día, parecía imán mi hogar.
¡Me encantan las visitas!
Una de mis amigas, venia acompañada de un familiar, de cuarto o quinto parentesco, como decir, la cuñada de la concuña de mi tía-abuela.
Empezamos a platicar, conversar y descubrir que tú y yo somos tan iguales, que tú como yo en ocasiones tenemos miedos, alegrías, etc.
Si somos tan parecidos los seres humanos.
De platica en platica, caímos no sé como en…
-¿Conociste a tal familia?
- Pues no.
-¿Pero como? Si su casa esta cerca de aquí, y cerca del súper. Bueno, es que últimamente vivían tan encerrados.

Pues era la familia que vivió en la casa misteriosa, en la casa viejita y bonita, esa casa que siempre mantiene sus parpados cerrados, y su boca no acepta intromisiones.
Tal vez, nunca se abre de par en par, para no proferir un grito de dolor.
Me contó mi nueva amiga, Sarita para más señas, porque si alguien te abre su corazón, comparte sus lagrimas, te dice, mírame, existo tal como tú, acéptame tal como soy, sin máscaras, entonces ya somos amigas, no son necesarios años y años para conocerse y apreciarse.
Bueno, me contó lo siguiente de esa casa:

Portada del libro " Pueblo Viejo"

Portada del libro " Pueblo Viejo"
Laguna de Pueblo Viejo Veracruz