Latidos de afecto y dulzura gracias por su visita.

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sábado, 1 de agosto de 2009

Mas allá al camino de Luz ( h )

Ella tenía una pequeña marca en su pie izquierdo, como de una cicatrización.
A partir de esa noche, yo tengo una marca igual, en mi pié.
¿Será algo para que yo crea, para que no olvide ese camino de luz?
Duré días, en que salía a las calles, y todo me parecía tan horrible, las casas, edificios, los árboles, los seres vivos, todo sin color ni brillo.
Como si todo fuera grotesco.
Deseaba poder transmitir lo que vi en ese sueño.

viernes, 31 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( g )

En la habitación a oscuras, mi esposo despertó, y con los ojos aún cerrados, volteó el rostro hacia mí.
¡Y vió a doña Silveria! ¡Con los ojos cerrados!
Le habló… ¿doña Silveria?
Pero a él, no le dio miedo. Sabía que ella nos quería mucho.

Piensa… doña Silveria ya murió. ¿Por qué la veo?
Yo toco con suavidad su brazo de él, y le dije… no mi amor, soy yo.
Y entonces, ya despiertos los dos, escuchamos el ruido de platos rotos, y vemos como un destello enorme en la habitación.
Al tocar a mi esposo, sentí como si de mi cuerpo, le transmitiera una descarga eléctrica.
Yo creo que Dios, me permitió acompañarla, en ese tramo tan pequeñito, para que yo estuviera feliz, y en tranquilidad, al saber que donde fue es algo tan bello, y tan hermoso, que no existe nada igual en esta tierra .

miércoles, 29 de julio de 2009

Más allá el Camino de Luz ( f )

Entonces doña Silveria me palmea el hombro, con energía, y me dice en forma de orden: ¡regrésate ya!
Despierto.
Siento mi cuerpo que flota en la cama.
Me siento feliz. En éxtasis.
La boca con un sabor tan dulce, tan ligerita, que me parecía que aún estaba soñando.
Me levanto de la cama, recorro la habitación a zancadas.
Pienso… ¿que me pasa?
A tan pocas horas de haber sepultado a mi amiga, a la que fue por casi 20 años como una madre, a tan pocas horas, yo estoy saltando de gozo en la habitación.
Siempre me duele algo, cuando no la cabeza, cuando no me siento cansada de los pies, cuando no la espalda.
Y en esos momentos… nada me duele, me siento ligera como una pluma.
Me siento feliz.
Le hablo a mi esposo con suavidad, hay cosas que no podemos ni debemos callar...

Portada del libro " Pueblo Viejo"

Portada del libro " Pueblo Viejo"
Laguna de Pueblo Viejo Veracruz