AMIGA
Me visitó un día.
Un día soleado, en que mi casa sonreía con las ventanas abiertas.
Me vino a dar las gracias por un favor que tiempo atrás yo le había hecho.
Platicó brevemente.
Aunque sabía, que solo era su espíritu, la quise detener.
Alargue mi brazo y la pude asir.
Me dijo, suéltame, sabes que me tengo que ir.
Nuestra amistad fue de años.
Se fue tal como llegó, de manera inesperada.
Por la puerta abierta, de par en par.
Mi brazo quedo helado, hasta el hombro, como dormido.
Solo fué un breve, brevísimo contacto, en que la puede atrapar.
Somos, apenas
-
Somos un capricho
-un guiño ciego-
de la naturaleza,
tú y yo,
dos vértices de un mismo arco,
un anatema que la nostalgia pronuncia
y un a...
Hace 8 horas
