Latidos de afecto y dulzura gracias por su visita.

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domingo, 9 de agosto de 2009

Amiga

AMIGA



Me visitó un día.
Un día soleado, en que mi casa sonreía con las ventanas abiertas.
Me vino a dar las gracias por un favor que tiempo atrás yo le había hecho.
Platicó brevemente.
Aunque sabía, que solo era su espíritu, la quise detener.
Alargue mi brazo y la pude asir.
Me dijo, suéltame, sabes que me tengo que ir.
Nuestra amistad fue de años.
Se fue tal como llegó, de manera inesperada.
Por la puerta abierta, de par en par.
Mi brazo quedo helado, hasta el hombro, como dormido.
Solo fué un breve, brevísimo contacto, en que la puede atrapar.

viernes, 31 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( g )

En la habitación a oscuras, mi esposo despertó, y con los ojos aún cerrados, volteó el rostro hacia mí.
¡Y vió a doña Silveria! ¡Con los ojos cerrados!
Le habló… ¿doña Silveria?
Pero a él, no le dio miedo. Sabía que ella nos quería mucho.

Piensa… doña Silveria ya murió. ¿Por qué la veo?
Yo toco con suavidad su brazo de él, y le dije… no mi amor, soy yo.
Y entonces, ya despiertos los dos, escuchamos el ruido de platos rotos, y vemos como un destello enorme en la habitación.
Al tocar a mi esposo, sentí como si de mi cuerpo, le transmitiera una descarga eléctrica.
Yo creo que Dios, me permitió acompañarla, en ese tramo tan pequeñito, para que yo estuviera feliz, y en tranquilidad, al saber que donde fue es algo tan bello, y tan hermoso, que no existe nada igual en esta tierra .

martes, 28 de julio de 2009

Más Allá el camino de Luz ( e )

Doña Silveria me decía, sin hablar, pudiera decirse mentalmente: regrésate, porque sino te regresas ahorita, ya no te podrás regresar.
Y yo le contesté(mental) : quiero ver otro poco más allá, e imprimí más velocidad a mi recorrido.
Mi cuerpo se llenaba más y más de un sabor dulce, más dulce que el almíbar, dulce, dulce.
Y sentía, como si una sed eterna de mi alma, se saciara al recorrer ese camino.
Como si por una eternidad de tiempo, hubiera tenido hambre, y en ese momento, estuviera saciada. Y a la vez, quería más y más recorrer ese camino de luz, de felicidad, de gozo, de dicha.
No pensaba en mi hijo tan amado, a pesar de que sólo tenía 9 años de edad, en ese tiempo.
No pensaba en mi esposo tan comprensivo y cariñoso, que Dios me ha dado.
Sólo deseaba seguir llenándome más y más del gozo pleno, del recorrer con todo mí ser, ese camino de luz, de paz; de amor infinito.

lunes, 27 de julio de 2009

Más allá el camino de Luz ( d )

A mi lado, iba mi amiga anciana.
Mi amiga, doña Silveria, mi amiga que por casi 20 años fué como una madre para nosotros.
¡Como la extraño!
Tenía 77 años de edad, y se tenía que ir ya.
En ese camino de luz, yo sabía que iba a mi lado, al lado derecho de mí.
No la veía.
Ni siquiera un sombra veía de ella, ni un destello de luz; no sentía ni frío ni calor con su presencia.
Solo sabía que íbamos juntas en ese camino de luz.
Mi cuerpo, o mi esencia más bien, sentía como se llenaba de felicidad, de dicha, al recorrer ese camino.
De los pies a la cabeza, a través de “cada poro”, de cada “célula”, de mi “existencia”, estaba la “esencia” de un amor absoluto.
Como si todas las respuestas estuvieran al final de ese camino.

Portada del libro " Pueblo Viejo"

Portada del libro " Pueblo Viejo"
Laguna de Pueblo Viejo Veracruz