Disculpen, pero me es difícil describir lo que ví, si no que es casi imposible.
Yo “viajaba” por esa “carretera de luz”, con el simple hecho de desearlo.
No caminaba, no volaba.
Solo con desearlo, recorría ese camino de una manera vertiginosa, y como si un camino que se hace en una hora, yo lo hiciera en cuestión de una fracción ínfima de tiempo.
Mi cuerpo, no me era posible verlo, a pesar de tener los ojos abiertos.
Usted puede reproducir éso, si cierra los ojos, y toma conciencia de que aún existe, a pesar de que no vea su cuerpo. Se sabe con manos, cabeza, tórax, en una palabra, se siente que existe.
Constructor de latidos ajenos
-
Debí haber germinado
en el instante oblicuo,
aquel que abre sus párpados de sílex.
Para existir leyendo el humo
de bibliotecas sumergidas...
Hace 13 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario