Lo que es válido en el mundo físico, también es válido para el mundo espiritual.
Como dice el principio pitagórico, lo que es arriba, también es abajo.
Si en tu hogar existen presencias no deseadas por ti, abres la puerta principal, recorres tu casa, de arriba hacia abajo, de atrás hacia adelante, y las corres, así de sencillo.
Solo hazlo en el Nombre de quien tiene poder sobre todo lo que existe.
En el Nombre de quien todo lo hizo.
A las 12 del día.
Dices, que salga el mal, y que entre el bien.
Puedes tronar los dedos, puedes zapatearles, es tu casa, y en ella tú mandas.
Si te encuentras con un endemoniado, no temas.
Míralo a los ojos, y dile mentalmente, Dios te ama.
Si no tienes valor para eso, entonces evita que esa persona se ponga atrás de ti, no le des la espalda.
Constructor de latidos ajenos
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Debí haber germinado
en el instante oblicuo,
aquel que abre sus párpados de sílex.
Para existir leyendo el humo
de bibliotecas sumergidas...
Hace 15 horas

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